Aprender a vivir sin tí, también

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Hace exactamente, hoy 14 de octubre, 8 años y un mes,  que escribía este post cuando mi gran perro Verdi atravesó el “arco Iris”.   Ahora, 8 años después, vuelvo a pasar por lo mismo con Pampa. Con el intermedio de Gauchito. Y como reflexionaba con la pérdida de Verdi, me pasa con Pampita.

La voy a extrañar y debo empezar a aprender a vivir sin ella. Su perdida, cierra una etapa en mi vida. Era  el único nexo con una etapa que duró casi 20 años, pero que ya desapareció. Ahora esta nueva que estoy viviendo, me tengo que acostumbrar a eso, a vivir sin ella.

Pampita llegó a mi vida con dos meses. La única chica de  una camada de 4. Era una pulga, feucha a más no poder. Yo por ese entonces, hace casi 7 años, tenia a Gaucho y ya hacia más de un año que Verdi, mi primer perro se había ido.

Tuvimos unos inicios terribles, hasta que tuvo 2 años más o menos. Era una lucha de “perras” a ver quien podía más. Hasta llegó a morderme. Para calmarla más de una vez, la tuve que encerrar en un balcón un rato para que le diera el aire y se relajara, previo almohadón que nos separaba para que no me mordiera. Y de repente, se convirtió en una perrita dócil, cariñosa, juguetona, valiente, y sobre todo pelotera. Si algo le fascina es la pelota.

Con una pelota es feliz.

Le gusta que le den caricias, es territorial pero no hace daño, pone orden como buena teckel. Siempre que la veo poner orden, a otros perros, pienso que las hembras de esta raza las usan para acorralar a los jabalíes en caza mayor, porque les acorralan mordiéndoles las patas. Cuando llevo mucho tiempo sentada y ella quiere ir a algún lado, me levanto y empieza a morderme a mi los tobillos, hasta ha llegado a hacer un agujero en algún pantalón.  Siempre pienso “me verá como un jabalí?.”

Como buen perro, es cuidadora y si tocan el timbre no para de ladrar para avisarme que viene alguien. Tengo que decir, que más de una vez, sino fuera por sus ladridos, no me hubiera enterado del timbre porque no lo había escuchado.

Ahora he tenido que tomar “la decisión de dormirle” porque con lo que tiene siente mucho dolor. Está con calmantes, pero cada día que pase será peor.  Ya no puedo hacer nada por ella. Solo demostrarle mi amor y no hacerla sufrir.

Si algo he sabido siempre con mis perros, que no les haría sufrir nunca.

Pampita, ahora debo aprender a vivir sin ti, también.

Sin tus gruñidos, o ronroneo. Sin tus actitudes mandonas como buen ejemplar de tu raza. Mi gran compañera de viajes. Te recordaré vigilando la sombrilla en la playa cuando yo me iba al agua, porque a ti nunca te gustó el agua. Pero como buena guardiana, hay estabas. Vigilante debajo de la sombrilla. Te recordaré cuando sobre mi, me ponías tu pancita para que yo la acariciaba en el sofá mientras miraba la tele. Te recordaré, espalda con espalda en mi cama, Porque te gustaba y buscabas el contacto físico conmigo. Si yo me movía, tu también.

Te recordaré con tantas cosas, aunque solo has estado conmigo casi 7  años, que sentir que yo pongo fecha y hora para que cruces el arco iris, y te vayas con Verdi y Gaucho, se me hace cuesta arriba y me oprime el corazón. Yo no quiero ese poder en mis manos, pero es un acto de amor hacia ti. No pienso en mi, solo en que no sufras más.

Pampita, descansa en paz y corre con esa pelota que seguro te llevas contigo con Verdi y mientras Gaucho os ve descansando en la hierba, porque el gordo seguro ni siquiera en el arco iris, tendrá ganas de correr detrás de una pelota.

Te quiero Pampa, siempre estarás en mi corazón.

(10 nov 2010 – 16  oct. 2017)

 

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Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Bicha dice:

    Ay, se me estruja el corazón ❣

    1. Lucre dice:

      y a mi, aunque ya ha pasado casi un mes.. bss

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